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Tip: cómo registrar correctamente una amonestación verbal sin que se vuelva contra usted

Documentar una amonestación verbal el mismo día en que ocurre —y recabar la firma del trabajador como constancia de que fue notificado— es el paso que más omiten las PyMEs y el que más caro les cuesta ante una demanda laboral.

La Ley Federal del Trabajo no regula explícitamente la forma de las amonestaciones verbales, pero sí establece en su artículo 47 que el patrón debe acreditar la causal de rescisión cuando decida prescindir del trabajador. Si el despido se fundamenta en una conducta reiterada y su empresa no puede demostrar que el trabajador fue apercibido con anterioridad, el tribunal interpretará que la falta no existió o que nunca fue comunicada. El resultado habitual es una condena por despido injustificado.

El procedimiento correcto es sencillo: redacte un memorando o acta interna en cuanto concluya la llamada de atención. El documento debe incluir fecha, hora, lugar, nombre completo del trabajador, descripción puntual de la conducta que motivó la amonestación, nombre del testigo presente y la leyenda de que el trabajador fue informado verbalmente. Solicite al trabajador que firme de recibido; si se niega, hágalo constar ante dos testigos y conserve el original en el expediente individual. No se requiere notario ni formato especial, pero sí consistencia y resguardo.

Punto clave: Una amonestación verbal sin evidencia escrita equivale, en la práctica procesal, a una amonestación que nunca ocurrió. Las Juntas de Conciliación y Arbitraje —y ahora los Tribunales Laborales— exigen prueba documental o testimonial robusta; el dicho del patrón, por sí solo, no es suficiente para acreditar reincidencia ni para sostener un despido justificado.

Adopte como política interna que toda amonestación, incluso la más leve, quede registrada antes de que termine la jornada laboral. Numere progresivamente los documentos por trabajador y archívelos en un expediente físico o digital con acceso restringido. Esta práctica, además de proteger a su empresa, demuestra ante cualquier autoridad que el manejo disciplinario de su plantilla es consistente, proporcional y ajustado a derecho.

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